(via mandaflewaway)
jgl0w asked: Is that you, my GRRRAWR-PRIMOR, aight?
It’s me, GGGGRRRRRAAAAAR :3
Fealdad. Espejos
Sé que soy fea porque lo veo en las miradas que no me ven, porque en mi casa lo señalaban con denigrantes e hilarantes sobrenombres. La única vez que mi padre me ha dicho que me veía bonita, me reí descaradamente.
Los espejos no sirven para reflejarte, no son meros instrumentos de vanidad. Son portales a otros mundos. Mundos cuyos habitantes desprecian a la raza humana. Cada que paso frente a un espejo, alguno de esos seres desagradables, con grandes dotes mímicas, se burla de mí. Se mofa vilmente. Por eso, cuando estoy triste, alguna desgraciada gorda decide humillarme. Cuando estoy contenta, alguna pequeña mujer ruborizada es benévola conmigo.
No creas en los espejos, cree en aquellos que te miran con amor y cariño. Cree, sin dudar, cuando tu novio te diga que te ves bonita y delgada, él ve la realidad.
Estupidez
Hay días en los que me siento estúpida. Hay días en los que me siento imbécil. Hoy desperté pensando en el conocimiento infinito contenido en un espacio toroidal finito concebido por Borges en “La biblioteca de Babel”. Mera estupidez.
El mundo a punto de ser destruido por alguna enfermedad y yo pensando en el infinito. Aunque si suponemos que la realidad es un constructo social y que basta que alguien piense distinto para que esa nueva realidad se extienda como moho… Más estupidez.
No sé que hago estudiando literatura si el mundo sufre de pobreza y hambruna. Aunque si suponemos que la existencia humana es sólo comprobable dado el aquí y el ahora, entonces no existimos hace diez minutos, hace veinte minutos. Sólo aquí y ahora…
Hoy estoy tremendamente estúpida.
Foto random #28: 花畑
Ficción
Esta vida que te regalé, llena de recuerdos inventados, de futuros caducados. Estos brillantes paisajes que dejaste a medio terminar, a medio respirar, a medio suspiro. Esta yo que olvidaste distinguir y besar, que prometiste reparar, que aún te mira sin mirar.
Esta realidad que me imaginé sin ti. Monocromática. Estúpida. Sofocante.
La vida sin mí
Hace dos días (cuarenta y ocho horas: una eternidad) cerré mi cuenta de Twitter. Tardé un día entero en ponerle fin. Cada que el cursor estaba sobre “Desactivar mi cuenta” me quedaba quieta y callada como esperando que alguien me gritara “¡No lo hagas!”, “¡No podré vivir sin ti!” o “¡Por favor detente!”. Nada ocurría, entonces me decía a mi misma “ahorita ese alguien debe estar ocupado, mejor le doy chance de que al rato me detenga”. Nadie vino.
Cerrar mi cuenta y stalkear a aquellos que extraño es una desconcertante sensación. Como estar muerta y ver cómo se desarrolla la vida sin mí. Cómo nadie me extraña, cómo nadie se pregunta por mí. La vida sigue inmarcesible.
La muerte es olvido. ¿Cuántos no me han asfixiado, acribillado, devorado, sepultado y consumido en vida? ¿Cuántos no me han olvidado?
Piensa en mí, por favor.


